Autopercepción del M.R.P.
Práctica de 10-15 minutos antes de recibir o acompañar a un paciente
1. Entra en presencia corporal (1-2 minutos)
- Adopta una postura neutra, sentada o tumbada.
- Lleva tu atención al eje corporal: desde el centro del cráneo hasta el sacro.
- Siente el contacto de tu cuerpo con el suelo o la silla.
- Deja que el peso se asiente, como si entraras en comunión con la gravedad.
2. Centramiento en el eje medio (2 minutos)
- Visualiza una línea vertical de luz o atención que atraviesa tu cuerpo de arriba abajo.
- Este eje une el centro del cráneo, la columna vertebral, el sacro y el perineo.
- Permanece unos minutos habitando ese eje, sin expectativas, solo presencia.
3. Escucha del cráneo (2-3 minutos)
- Lleva tu conciencia al interior del cráneo.
- Imagina que percibes un movimiento lento, profundo, como una expansión y una retracción.
- Este es el MRP: una respiración sin aire, una onda que pulsa desde dentro.
- No intentes forzar. Solo siente con todo tu cuerpo.
4. Escucha del sacro (2-3 minutos)
- Ahora traslada tu atención al sacro.
- Siente si puedes percibir un vaivén, un ritmo interno sutil…
- Como si el sacro respondiera a un movimiento que nace dentro y no es muscular ni respiratorio.
- Observa si sientes una conexión con el cráneo a través de la dura madre.
5. Percepción global del eje cráneo-sacro (2-3 minutos)
- Ahora percibe todo tu eje cráneo-sacro como una unidad funcional viva.
- Observa cómo el ritmo se manifiesta a lo largo de ese eje.
- Puedes sentirlo como una onda de presión, una expansión lenta, una vibración interna…
6. Anclaje final (1 minuto)
- Agradece el ritmo, el cuerpo y la escucha.
- Lleva contigo esta sensación de sintonía profunda a tu trabajo terapéutico.
- Confía en que, al haber conectado con tu propio MRP, tu campo perceptivo se ha afinado para sentir el de los demás.
Autopercepción del Movimiento Respiratorio Primario para terapeutas
Práctica de 10-15 minutos antes de recibir o acompañar a un paciente
1. Entra en presencia corporal (1-2 minutos)
- Adopta una postura neutra, sentada o tumbada.
- Lleva tu atención al eje corporal: desde el centro del cráneo hasta el sacro.
- Siente el contacto de tu cuerpo con el suelo o la silla.
- Deja que el peso se asiente, como si entraras en comunión con la gravedad.
2. Centramiento en el eje medio (2 minutos)
- Visualiza una línea vertical de luz o atención que atraviesa tu cuerpo de arriba abajo.
- Este eje une el centro del cráneo, la columna vertebral, el sacro y el perineo.
- Permanece unos minutos habitando ese eje, sin expectativas, solo presencia.
3. Escucha del cráneo (2-3 minutos)
- Lleva tu conciencia al interior del cráneo.
- Imagina que percibes un movimiento lento, profundo, como una expansión y una retracción.
- Este es el MRP: una respiración sin aire, una onda que pulsa desde dentro.
- No intentes forzar. Solo siente con todo tu cuerpo.
4. Escucha del sacro (2-3 minutos)
- Ahora traslada tu atención al sacro.
- Siente si puedes percibir un vaivén, un ritmo interno sutil…
- Como si el sacro respondiera a un movimiento que nace dentro y no es muscular ni respiratorio.
- Observa si sientes una conexión con el cráneo a través de la dura madre.
5. Percepción global del eje cráneo-sacro (2-3 minutos)
- Ahora percibe todo tu eje cráneo-sacro como una unidad funcional viva.
- Observa cómo el ritmo se manifiesta a lo largo de ese eje.
- Puedes sentirlo como una onda de presión, una expansión lenta, una vibración interna…
6. Anclaje final (1 minuto)
- Agradece el ritmo, el cuerpo y la escucha.
- Lleva contigo esta sensación de sintonía profunda a tu trabajo terapéutico.
- Confía en que, al haber conectado con tu propio MRP, tu campo perceptivo se ha afinado para sentir el de los demás.
