Invocaciones de Curación
Invocaciones de Curación: Palabras que Abren el Canal del Alma
En el camino de la curación espiritual, las palabras no son simples sonidos. Son frecuencias vivas, vehículos de energía, puertas que conectan los mundos. El uso consciente de invocaciones o plegarias es una de las herramientas más profundas que posee el ser humano para activar la energía del alma y canalizarla hacia la sanación.
Este capítulo revela tres invocaciones esenciales, transmitidas como fórmulas sagradas para alinear la conciencia del curador con el flujo universal de la vida. Estas invocaciones no son afirmaciones mentales, ni fórmulas mágicas. Son llaves vibracionales. Al recitarlas con presencia, humildad y apertura, se establece una corriente sutil entre el alma individual y las fuerzas superiores de la existencia.
La invocación es un acto de alineación.
Cuando se pronuncia desde el corazón, con la mente en calma y el cuerpo en silencio, se convierte en un canal de restauración. No se trata de pedir desde la carencia, sino de permitir que la energía curativa que ya está presente en la creación pueda manifestarse a través del ser.
Estas invocaciones activan la luz interna, despiertan la voluntad del alma, y establecen contacto con la Jerarquía espiritual, esa red invisible de guías y energías que sostienen la evolución del mundo. Desde ese espacio elevado, la curación se vuelve posible, porque nace de un plano donde el orden ya existe.
Repetirlas cada día —como parte de una práctica regular— no solo fortalece al curador, sino que crea una atmósfera de luz y protección que se extiende al entorno, a los pacientes, a los espacios y a las situaciones.
El poder de las invocaciones no está en su sonido externo, sino en la vibración interior que despiertan. Por eso deben ser recitadas con atención, con humildad y con un corazón disponible para servir.
Cuando el curador se convierte en canal de estas invocaciones, su presencia comienza a sanar incluso antes de hablar, tocar o actuar. Porque ya no es él quien actúa, sino la energía que fluye a través de él.
Meditación guiada: La Palabra que Sana
Adopta una postura cómoda…
Deja que tu cuerpo se asiente…
Cierra suavemente los ojos…
Comienza llevando la atención a tu respiración…
Inhala…
Exhala…
Permítete entrar en un estado de silencio…
De presencia…
Siente ahora el espacio de tu corazón…
Como un centro de luz serena…
Allí habita tu alma…
La fuente de toda sanación…
Visualiza esa luz expandiéndose con cada respiración…
Iluminando tu cuerpo…
Tu mente…
Tu campo energético…
Desde ese centro…
Vamos a abrirnos a la energía superior…
Vamos a invocar…
Lentamente, con atención interior, pronuncia o escucha internamente:
“Que la Luz del Alma me ilumine.”
Siente cómo esa luz desciende desde planos superiores…
Penetra tu mente…
Aclara tus pensamientos…
Te envuelve con claridad…
Repite de nuevo:
“Que la Luz del Alma me ilumine.”
Permanece en ese resplandor unos momentos…
Ahora, desde esa luz…
Siente que nace una intención más profunda…
Una fuerza suave, amorosa, poderosa…
Invoca:
“Que la Energía de Curación fluya a través de mí.”
Visualiza esa energía como una corriente dorada…
Que atraviesa tu cuerpo…
Purifica… libera… renueva…
Repite:
“Que la Energía de Curación fluya a través de mí.”
Siente cómo te transformas en un canal…
Donde la vida se reorganiza en orden…
Y por último… abre tu conciencia a la totalidad…
Al Gran Todo… a la red invisible del Amor universal…
Invoca:
“Que la Voluntad Divina me guíe,
y se cumpla a través de mí el Plan del Bien.”
Repite una vez más:
“Que la Voluntad Divina me guíe,
y se cumpla a través de mí el Plan del Bien.”
Permanece unos instantes en este estado de entrega…
Siente cómo estás en conexión…
Con tu alma…
Con la Jerarquía espiritual…
Con la Vida Una…
Respira…
Integra esta luz…
Y cuando estés listo…
Vuelve lentamente a tu cuerpo…
A tu respiración…
Y abre los ojos suavemente…
Recuerda:
Tu palabra tiene poder…
Y cuando nace del alma, puede sanar el mundo.