Las meninges
Capítulo 6: Meninges y membranas de tensión recíproca
Meninges y Membranas de Tensión Recíproca
La red interna que sostiene, guía y recuerda
En el centro de la dinámica craneosacral encontramos un sistema silencioso pero poderoso: las meninges. Más que simples envolturas protectoras del sistema nervioso, las meninges constituyen una red viva de percepción, transmisión y organización, capaz de reflejar el estado físico, emocional y energético del ser humano.
El sistema meníngeo
Las meninges son tres capas concéntricas que rodean el cerebro y la médula espinal:
- Duramadre
- Es la capa más externa y resistente.
- Se adhiere al hueso y forma estructuras clave como:
- La hoz del cerebro (separa los hemisferios)
- La tienda del cerebelo (separa el cerebelo del cerebro)
- Se prolonga por el canal vertebral hasta el sacro, formando una continuidad funcional entre el cráneo y la pelvis.
- Aracnoides
- Es una membrana delicada, intermedia, sin irrigación directa.
- Crea el espacio subaracnoideo donde circula el líquido cefalorraquídeo (LCR).
- Piamadre
- Es la capa más íntima, adherida directamente al encéfalo y la médula.
- Contiene vasos sanguíneos que nutren el tejido nervioso.
Membranas de tensión recíproca
La duramadre intracraneal forma una estructura tensional en forma de red, llamada sistema de tensión recíproca, porque sus distintas partes se equilibran mutuamente:
- Cuando una parte se tensa, otra cede.
- Si una zona está fijada, toda la estructura se adapta.
- Es un sistema vivo, dinámico y altamente sensible a los cambios internos.
Este principio de tensión recíproca permite que el sistema craneal:
- Se adapte a los cambios de presión interna
- Distribuya las fuerzas del MRP de forma armónica
- Sostenga el eje central cuerpo-mente-energía
Relación con el movimiento craneosacral
Durante el ciclo del Mecanismo de Respiración Primaria (MRP):
- Las membranas se tensan y se relajan rítmicamente.
- Guían el movimiento de los huesos del cráneo.
- Transmiten el impulso hacia el sacro a través de la duramadre espinal.
Por tanto, el sistema meníngeo no solo protege, sino que estructura y organiza el movimiento profundo de la vida.
Memoria emocional en las membranas
La duramadre y las membranas internas pueden guardar información de experiencias emocionales intensas: traumas, pérdidas, tensiones sostenidas, bloqueos prenatales. Estas memorias quedan impresas en la red fascial interna, afectando la movilidad, la respiración celular y la expresión de la salud.
Cuando un terapeuta escucha estas membranas con presencia y respeto, puede:
- Percibir zonas de densidad, vibración o inercia
- Acompañar la liberación de la memoria atrapada
- Facilitar un punto de quietud donde el sistema se reorganiza desde su núcleo
Relevancia terapéutica
El trabajo con las meninges y sus membranas es uno de los más profundos de la terapia craneosacral. Requiere:
- Presencia neutra
- Escucha energética
- Confianza en la inteligencia del cuerpo
Cuando estas estructuras se liberan, el paciente suele experimentar una sensación de expansión, paz y reconexión consigo mismo.
“Las membranas no sólo envuelven el sistema nervioso, también envuelven las memorias no dichas. Son la piel interna del alma.”
— Inspirado en la osteopatía biodinámica