Meditación. duelo álmico
Meditación guiada: Reencuentro con un alma gemela y sanación del duelo
Bienvenido, bienvenida.
Hoy vas a realizar un viaje hacia el amor más allá del tiempo.
Un encuentro sagrado con un alma que ha caminado contigo a través de muchas vidas.
Quizá esa alma partió de esta vida…
Pero el amor no muere.
Y su presencia sigue viva, más cerca de lo que imaginas.
Comenzamos.
Colócate en una postura cómoda.
Cierra los ojos.
Y empieza a respirar con calma…
Inhala profundamente por la nariz…
Exhala muy despacio por la boca…
Una vez más…
Siente cómo tu cuerpo se relaja…
Lleva tu atención a tu frente… relájala…
Relaja los ojos, los pómulos, la mandíbula…
Relaja el cuello, los hombros, los brazos…
Siente cómo el pecho y el abdomen se ablandan…
La espalda se suelta…
La pelvis… las piernas… los pies…
Todo tu cuerpo está en reposo…
Ahora visualiza una luz blanca y suave descendiendo desde lo alto…
Esa luz entra por tu coronilla…
Y comienza a recorrer todo tu cuerpo…
Iluminando… liberando… sosteniendo…
Esa luz te rodea completamente.
Estás protegido.
Estás en paz.
Y ahora, tu conciencia viaja a un paisaje simbólico…
Un jardín…
Un bosque sagrado…
Un lugar de belleza y calma…
Camina por ese lugar…
Siente la tierra bajo tus pies…
El sonido del agua cercana…
El canto de los pájaros…
Y frente a ti aparece un templo de luz…
Sube los escalones…
Y entra…
En el centro del templo hay una sala circular de cristal.
Y en esa sala… hay una presencia esperándote…
Es un alma que conoces…
Un ser amado…
Un alma gemela que partió…
Pero que nunca te dejó…
Mírala…
Siente su energía…
Permite que el amor fluya entre ustedes sin palabras…
Y ahora, en medio de esa presencia, vas a dirigir tu atención a tu cuerpo físico.
Busca una zona tensa, dolorosa o frágil…
Una parte de tu cuerpo que ha guardado la huella de la pérdida…
Quizás un peso en el pecho…
Un nudo en la garganta…
Un vacío en el vientre…
Coloca tu conciencia allí…
Respira hacia ese punto…
Y permite que la luz entre…
Comienza un borboteo sutil…
Una reorganización profunda…
Y justo ahí, todo se detiene…
Llega el punto de quietud…
Silencio…
Presencia…
Y en ese punto, se activa un CV4 energético…
Una ola ascendente que fluye desde tu sacro…
Reestructura… desbloquea… alivia…
Y ahora pregúntate:
¿Hay un origen más antiguo a esta herida?
¿Un momento, quizás en otra vida, donde también se separaron?
Permite que esa memoria se revele…
Una escena… una sensación… una intuición…
Ve al origen del origen de ese dolor…
Respira…
Repite: luz… borboteo… quietud… CV4…
Permanece ahí hasta sentir que todo ha sido comprendido…
Hasta que la energía se libere…
Ahora vuelve a mirar a ese ser que te acompaña…
Tu alma gemela…
Y si quieres, pregúntale:
¿Qué mensaje tienes para mí?
Escucha con el corazón…
Quizás solo te diga:
“Nunca te dejé”
“El amor continúa”
“Nos reencontraremos”
Agradece…
Abraza con el alma…
Y cuando sea el momento… despídete con paz…
Sal del templo…
Vuelve al jardín…
Camina lentamente…
Siente cómo algo ha cambiado en ti…
Respira profundo…
Siente tu cuerpo…
Mueve los dedos…
Los pies… el cuello…
Y cuando lo desees…
puedes abrir los ojos…
Has sanado.
Has amado.
Has recordado.
