Reconectar con la Tierra
El llamado del Reino Dévico
Introducción: El despertar del corazón infantil
La comprensión profunda del Reino Dévico y los espíritus de la naturaleza no puede alcanzarse desde la mente racional ni desde el intelecto condicionado. Es necesario despertar al niño interior, ese que aún puede asombrarse, amar sin condiciones y dialogar con las flores, las piedras y los árboles. Esta charla es una invitación a mirar más allá de lo aparente, a elevar nuestra frecuencia vibratoria y recuperar la alianza perdida con la Naturaleza.
Primera parte: El daño a la Tierra y la urgencia del cambio
Durante siglos, los seres humanos hemos actuado como si fuésemos ajenos al ecosistema del que formamos parte. El desequilibrio ecológico que hoy padecemos es resultado directo de nuestra desconexión espiritual con la Tierra. La contaminación del aire, la destrucción de los bosques, la intoxicación de los ríos y la devastación causada por la minería son síntomas de un estilo de vida guiado por el afán de lucro, no por la armonía.
La Madre Tierra aún tiene capacidad de regenerarse, pero su paciencia se agota. Si no cambiamos, la Naturaleza seguirá su curso sin nosotros. Estamos llamados a tomar conciencia, a dejar de ser parásitos y convertirnos en defensores de la vida.
La espiritualidad como acción cotidiana
La verdadera espiritualidad no es un dogma ni una práctica exclusiva. Cada ser humano puede descubrirla en su quehacer diario: en la maternidad, en la escucha empática, en el arte, en el trabajo interior. Es una conexión viva, auténtica, que se manifiesta en el respeto por la vida, en el amor a la Tierra y en el servicio a los demás.
La transición a la era de Acuario
Hemos salido de la era de Piscis —etapa de oscuridad, dogmas y dependencia— y estamos entrando en la era de Acuario: una época de claridad, libertad, ciencia espiritual, confianza, poder interior y universalidad. Es tiempo de expresar una espiritualidad viva, concreta, que transforme nuestro entorno y nuestra relación con todos los seres.
La sabiduría escondida en los cuentos
Durante siglos, los maestros espirituales escondieron las verdades universales en los cuentos infantiles. Caperucita Roja, Blancanieves, Aladino, La Bella Durmiente, Alicia en el País de las Maravillas… son narraciones simbólicas del alma humana en su proceso de despertar, luchando contra el ego y reencontrándose con su esencia divina.
La enseñanza de las artes marciales y los juegos tradicionales
Disciplinas como el tiro con arco, el ajedrez, la golosa o las artes marciales tradicionales son caminos simbólicos de autoconocimiento. Cada color de cinturón, cada movimiento, cada ficha o flecha tiene un significado profundo. Son lenguajes silenciosos que nos ayudan a trascender el ego y reencontrar el poder interior.
El mundo invisible: los elementales y espíritus de la naturaleza
Los elementales son los guardianes invisibles de la vida natural. Cada árbol, cada flor, cada río tiene un ser espiritual que lo custodia, lo anima y lo mantiene en armonía. Estos seres —silfos, ondinas, gnomos, salamandras— actúan con alegría, amor y servicio, restableciendo constantemente el equilibrio alterado por la humanidad.
Para contactar con ellos, es necesario entrar en su vibración: la armonía, la inocencia, el juego, la gratitud. No basta con mirar, hay que sentir. No basta con querer ver, hay que dejarse ver.
Las plantas: nuestros aliados silenciosos
Las plantas sienten, recuerdan, reaccionan al amor o a la agresividad, y forman vínculos profundos con los seres humanos que las cuidan. Estudios han demostrado que responden al sonido, a la música y a las palabras. Son seres sensibles, guardianes, transmisores de energía y sabiduría.
Cuando establecemos una alianza con una planta, su elemental puede asistirnos incluso a distancia. No es un mito, es una realidad que se revela a quien camina con el corazón abierto.
El ingreso a los templos naturales
Cada bosque, río, laguna o montaña es un templo viviente. Para entrar en ellos, debemos pedir permiso al genio regente del lugar y a sus guardianes, Hachín y Boaz. Solo con respeto, humildad y amor podemos ser acogidos por los espíritus del lugar y recibir su sabiduría.
Conclusión: El llamado del alma
Estamos en el umbral de un mundo nuevo. La Naturaleza nos ofrece la posibilidad de reconectarnos, de sanar, de recordar nuestra esencia divina. Pero esta transformación requiere decisión, práctica, entrega. No basta con soñar, hay que actuar. No basta con admirar, hay que servir.
La espiritualidad no es teoría, es acción amorosa en el mundo. Los elementales nos esperan. La Tierra nos llama. Es hora de volver a casa.
Meditación
Meditación Guiada.
Reencuentro con los Elementales y el Reino Dévico.
Duración sugerida: 15-20 minutos
Lugar ideal: Cerca de la naturaleza, o en un lugar tranquilo donde puedas visualizarla con facilidad.
Postura: Sentado con la espalda erguida, o acostado sobre la tierra si estás al aire libre.
1. Preparación y enraizamiento
Cierra los ojos suavemente.
Respira profundo…
Inhala por la nariz… exhala por la boca…
Hazlo tres veces, dejando que tu cuerpo se relaje y tu mente se aquiete.
Ahora siente tu cuerpo como parte de la Tierra…
Imagina que desde la base de tu columna crecen raíces…
Raíces que penetran suavemente la tierra…
Te conectan con las piedras, con los minerales, con el corazón de la Madre Tierra…
Siente su latido… constante, silencioso, amoroso…
2. Alianza con la Naturaleza
Lleva tus manos al corazón.
Desde ahí, repite mentalmente:
“En nombre de la luz que habita en mí, saludo al genio regente de este lugar.
Prometo no causar daño consciente a ninguna forma de vida.
Pido permiso para entrar en comunión con los guardianes invisibles de la Naturaleza.
Vengo en amor, en humildad, en gratitud.”
Permite que esta intención abra un portal vibratorio…
Imagina que te encuentras ahora en un bosque vivo…
Todo brilla con una luz suave…
Los árboles te observan… las flores respiran contigo…
Hay un perfume en el aire… fresco, vital…
3. Encuentro con los seres Dévicos
Pide ahora que los seres elementales se acerquen, si así lo desean…
Siente primero la presencia de los silfos…
El viento mueve las hojas…
Susurran palabras que no puedes entender, pero que calman el alma…
Ahora siente las ondinas…
El agua cercana canta…
Quizás escuchas un riachuelo… o sientes la frescura de una cascada…
Aparecen también los gnomos, seres pequeños que cuidan las raíces y las piedras…
Sientes su sabiduría antigua… su vínculo con los minerales…
Y en la distancia, el calor de las salamandras…
La transformación del fuego…
El espíritu de la llama que purifica y despierta…
Todos están aquí… no como fantasía, sino como conciencia viva…
4. Alianza sagrada
Lleva la atención a tu corazón…
Siente un fuego suave encenderse allí…
Desde ese fuego interno, repite en silencio:
“Amados guardianes de la Naturaleza,
vengo a recordar mi lugar en esta gran red de vida.
Me comprometo a amar, respetar y cuidar la Tierra que nos sustenta.
Ofrezco mi presencia como canal de armonía.
Acepto la alianza sagrada entre mi alma y el Reino Dévico.”
Visualiza ahora un rayo de luz que desciende sobre ti…
Luz blanca con matices verdes, dorados, violetas…
Esa luz te baña… te limpia…
Y en esa luz ves cómo los seres Dévicos sonríen y se despiden por ahora…
5. Regreso consciente
Siente tu cuerpo nuevamente…
Las raíces que te unen a la Tierra…
Agradece a la Madre Tierra, a los elementos, a los espíritus guardianes…
Respira profundo tres veces…
Con cada exhalación, trae de vuelta la conciencia a tu espacio físico…
Mueve los dedos de las manos, los pies…
Y cuando estés listo… abre suavemente los ojos.